Después de un tiempo reflexionando, se rompió este silencio ya que Leo,que era su gato, estaba maullando en la puerta de su cuarto, debían de ser ya las 12 o por ahí. Varios maullidos después Hugo se levantó y fue corriendo a abrir la puerta. Al salir todo, absolutamente todo le daba vueltas.
Cuando regresó a cama paró un momento en el baño, se mojo la cara y vio las grandisimas ojeras que tenía. Decidió volver a la cocina a coger algo para meter en el estomago y de paso a por un par de pastillas para el dolor de cabeza que aun mantenía.
Al meterse en cama,Leo le siguió y se metió con Hugo. Todo esto le sorprendió ya que,escasas veces por no decir contadas había pasado esto. Tomo una barrita de chocolate junto con la pastilla y se puso la capucha.Comenzó a mirar su móvil y a ver todos los mensajes que tenía, pero, por desgracia ninguno para su importancia había llegado.
Escuchó tronar y granizar, ahora entendía por que el gato estaba con el. A Leo le daba muchisimo miedo los truenos así que, como buen amo que era, cerró las ventanas y dejó todo a oscuras. Se volvió a cama, se puso los cascos y acaricio al gato hasta que consiguió volver a dormirse. La ultima canción que le sonó le recordaba a ella y que la soñara sería inevitable.